«Emociones y salud»
¿Qué relación tiene la emoción y la salud? Esta pregunta no se la hubiese planteado un médico en el siglo XIX ni en el Renacimiento. Antes del siglo XX, la dicotomÃa cuerpo-mente no existÃa conceptualmente. Esta dicotomÃa se instala a finales del siglo XIX y se profundiza a lo largo del siglo XX. Al final del siglo XX el ser humano es concebido como un sistema proteico codificado genéticamente y las emociones, como el producto del status del los neurotransmisores y de la bioquÃmica cerebral. Alma, mente espiritu son conceptos ya oficialmente desterrados de la literatura cientÃfico-médica del siglo XX.
Durante el siglo XX, ocurrió un importante desarrollo del conocimiento en múltiples áreas del saber, y tras una serie de especializaciones disciplinarias y perfeccionamiento tecnológico, se produjo la pérdida de lo esencial del ser humano: lo espiritual.
Compartimos con el mundo vegetal y animal, genes, proteinas estructuras y funciones, pero el elemento diferenciador es el elemento espiritual. A través del cual, la Naturaleza se hace autoconciente en el Ser Humano. Lo espiritual permite que cada ser humano se autodenomine como Yo. Un Yo intransferible., único y original. El Yo como como creador de un espacio-tiempo biográfico.
Antes de que comenzara a masificarse el método cientÃfico y a transformar y dominar el mundo a través de la tecnologÃa, la pregunta que cuestiona las probables relaciones entre las emociones y la enfermedad, no cabÃa planteársela porque el pensamiento médico de esa época nombraba al ser humano como una Unidad ( espiritu-psique-cuerpo) en la cual estaban vinculados los sentimientos, los pensamientos y los órganos. En esa etapa anterior al pensamiento racionalista, se tenÃa una visión más sistémica de la persona.
Incluso el médico Nicolás Papanicolau −que era un oncólogo del siglo XIX, pionero en aplicar los estudios de patologÃa celular− hizo constar que muchos de los cambios fÃsicos que observaba tenÃan relación con los estados anÃmicos y las vivencias profundas de las mujeres.
El método cientÃfico se decantó en un desarrollo más cuantitativo, relacionado al conocimiento adquirido a través de los sentidos ( de lo que aparece ) y de los instrumentos concretos que amplificaban estas percepciones (como el microscopio); la predominancia del enfoque soportado por estas técnicas, hicieron posible, que todos los aspectos cualitativos de la unidad compleja, que es el ser humano, fueran quedando poco a poco a un lado, excluidos de la visión. El método cientÃfico no permitÃa incluirlos ya que registraba únicamente lo que era constatable, pesable, medible y comparable.
En el siglo XX, predominó una metodologÃa y unos instrumentos conceptuales bien elaborados que llevaron a muchos éxitos y nuevos conocimientos, pero también a una excesiva especialización y a caminar en unidireccional y sesgadamente. Ortega y Gasset decÃa que «el hombre no se conocerá nunca por el microscopio» ya que se escapa un aspecto importante de la persona: las emociones.
¿Qué relación puede existir entre emociones y salud?
Se deben contextualizar los procesos de salud y enfermedad, no sólo respecto de sus aspectos sociales y culturales, sino también los que tengan relación con la vida anÃmica. Generalmente se estudia esta relación a partir del binomio mente-cuerpo (lo que ha generado una disociación del conocimiento entre lo psÃquico y lo orgánico, dejando a disciplinas diversas encargadas de estos ámbitos, la psiquiatrÃa y la psicologÃa por un lado, y la biologÃa y la medicina, por otro).
A finales del siglo XX se tejen puntos de encuentro entre estas disciplinas. Se puede demostrar, que el sistema inmunológico es un eje vertebral que unifica estas dos polaridades. Delante de impactos a nivel emocional, se pueden registrar cambios en el perfil inmunológico.
Ampliando esta concepción, diremos que ocurre una vinculación entre lo espÃritual y lo orgánico.
EspÃritu, entendido como el nivel en el que se encuentra las ideas creadoras ( archeos ), las cuales se manifiestan a través de la Forma y de la Función de la sustancia orgánica. El cuerpo como instrumento o lenguaje de los espiritual.
Por tanto la vida interior no tendrÃa que estar disociada, ni excluida de los eventos que ocurran en el cuerpo. Por el contrario, habrÃa que tenerla muy cuenta tanto para el diagnóstico como para el tratamiento de la Enfermedad. En la Medicina Griega esta lÃnea de trabajo era evidente; hasta la Medicina del Renacimiento, se puede rastrear un pensamiento sistémico en la Medicina.
El Ser Humano y la Naturaleza
El ser humano comparte con el reino mineral sus caracterÃsticas de cuerpo fÃsico; o sea, seguimos las leyes de la gravedad, las leyes de la cantidad; ocupamos un espacio tridimensional.
Además, compartimos con el reino vegetal nuestra capacidad de regeneración y de proliferación, que está expresada en nuestra vida celular. Regeneramos toda nuestra actividad diurna y recuperamos los desgastes sufridos durante el dÃa, lo cual en el reino vegetal está expresado en la tendencia al crecimiento continuo e incesante.
Con el reino animal, además, compartimos la vida emocional, ya que los animales poseen órganos de los sentidos que los vinculan con su entorno, haciendo posible la supervivencia; es decir, aparece una vida emocional básica, de instintos, que implica movimiento, libertad en el espacio y búsqueda. Una vida emocional orientada hacia la pervivencia de la especie. Poseen un Alma grupal, y el individuo, salvo pequeñas variaciones es un estereotipo de la especie.
El ser humano posee la autoconciencia. La originalidad y la individualidad. Es único e irrepetible en el universo. Como decÃa Goethe: «en el ser humano, la naturaleza se percibe a sà misma y se hace conciencia en él». Es el «yo» individual, único e intransferible, el que está inmerso dentro del mundo espiritual, mientras que en el reino animal el yo es colectivo.
El «yo» del ser humano tiene que estructurar y organizar, establecer un orden de relación entre el alma y su cuerpo. Son estos tres niveles (espÃritu, alma cuerpo) y su interrelación recÃproca a lo largo de la vida, lo que define el curso biográfico.
Niveles biográficos
Este juego de relaciones configura tres niveles básicos o periodos de la vida.
El primero que va de 0 a 21 años; el segundo entre los 21 y los 42 años, y el tercero hasta el final de nuestros dÃas.
En la primera época se desarrollarÃa en conjunto lo espiritual con lo corporal (asociado a un proceso vivo - orgánico, proliferativo y regenerativo-). En el momento de nacer ya tendrÃamos la primera aproximación entre lo espiritual y lo corporal. El pneuma o primera respiración, introduce lo espiritual en lo corporal. A partir de este momento se establecen dinámicas complejas y progresivas entre lo elementos suprasensibles y los elementos que aparecen en lo sensible.
Primer septenio
Por otro lado, cada uno de estos tres niveles tiene una finalidad especÃfica.
En el primer nivel se construye-perfecciona la parte fÃsica; en el segundo, la parte anÃmica, y en el tercero, la espiritual. A su vez, cada uno de estos niveles se dividirÃa en periodos de 7 años o septenios.
Observando el proceso de esta manera, diremos que asistimos a varios nacimientos.
Partimos del nacimiento fÃsico y aparecemos entonces en el mundo de lo perceptible a través de los sentidos.
Através del cuerpo fÃsico, ocupamos un lugar en el espacio e inaguramos un momentum original en el tiempo. Iniciamos el devenir del Ser en el espacio-tiempo.
En la formación de los órganos, se despliega la actividad de fuerzas creadoras que modelan a la sustancia orgánica, estructurándola y convirtiéndola en una sustancia sensible y portadora de conciencia.
Estas fuerzas creadoras se emancipan de su dedicación morfogenética ( creadora de órganos ) en los periodos siguientes de la biografÃa, quedando disponibles para la conciencia. A los 7 años se inagura un despertar conciente en lo intelectual.
Con las fuerzas que nos desarrollamos corporalmente ( cuerpo fÃsico), una vez se desplazan hacia la actividad conciente, continúan su actividad creadora y modeladora sobre lo insubstancial: las ideas y las percepciones, base del Pensar.
Por tanto existe una conexión permanente y simultánea entre el nivel de lo sensorial ( lo fÃsico ) y el nivel de lo suprasensible ( el pensar ). Mediando ambos tendencias polares tenemos a la actividad emocional.
Esta configuración es muy importante antropológicamente tenerla en cuenta ya que puede tener implicaciones pedagócias y médicas. Por ejemplo, apelar de manera precoz a estas fuerzas constructoras de lo fÃsico (como puede suceder con un choque traumático o anÃmico o una intelectualización precoz), establece una dinámica inadecuada en la ointerrelacion entre estos tres niveles a sabre: pensa, emoción y orgánico.
Generará en el futuro impactos concretos (si suceden eventos antes de los siete años pueden verse consecuencias en otros septenios de la biografÃa). Hay perÃodos biográficos que forman relaciones especulares o en espejo, con otros septenio de la vida. Un agotamiento de las fuerzas creadoras de los órganos en el primer septenio puede traducirse en un pensamiento poco creador, rÃgido y/ o en tendencia a desarrollar patologÃas orgániscas del tipo de la esclerosis en las cuales predomina la rigidez de las arterias ( ateroesclerosis ) , de las articulaciones ( artrosis ) por ejemplo. Por cierto son las patologÃas predominantes en los paises ultradesarrollados.
Los septenios
Entre los siete y catorce años asistimos a un segundo nacimiento. El desarrollo de de los organos ritmicos corazón- pulmón como sede fÃsica de la vida emocional.
El ritmo es la pauta tÃpìca de este nivel en lo fÃsico.
La expresión de la pauta rÃtmica en la vida animica, se da entre la antipatÃa y la simpatÃa. El equivalente a la sÃstole y a la diastole, entre la inspiración y la expiracion, o sea lo que acojo y lo que expulso. En ese intervalo entre lo que sale y lo que entra, rÃtmicamente ocurre el fluir de las emociones o de la corriente respiratorio o sanguÃnea.
Nace la vida hormonal entre los 14 y los 21 años- es el tercer septenio – paralelamente en el nivel de la conciencia aparecen nuevas facultades. Se acentúa la definición entre lo masculino y lo femenino. Predomina el desarrollo de los órganos ejecutores de la voluntad : las extremidades. En ésta época todo es acción sobre el mundo. El individuo tiene que marcar y definir su territorio.
Cerca de los 21 años, surge otro nacimiento, el ser humano como ser autónomo, pensante, con una individualidad, enfrentado a la experiencia de sà mismo en un contexto histórico y espacial concreto.
Durante el primer periodo que va, desde el nacimiento hasta los 21 años, los cambios más importantes y observables sensorialmente ocurren en el plano orgánico: La construcción del cuerpo es una proeza irrepetible en la historia de un individuo. Desde el óvulo fecundado hasta los 21años es una apoteosis de las fuerzas creadoras de la Naturaleza.
Cuando no se resuelven bien los temas de un septenio, se trasladan al periodo siguiente, y de esta manera se van acumulando procesos emocionales, espirituales, corporales y anÃmicos inconclusos, crisis no resueltas (las crisis tienen la misión de reorientar y de reestructurar toda la transformación biográfica). Esto quiere decir que la vida no es un camino plano ni recto.
Si estas crisis se conducen adecuadamente generan una nueva disposición para asumir el siguiente periodo de vida, con nacimientos más profundos en la vida anÃmica. Y con su repercusión en el plano orgánico. La interrelación entre los planos anÃmico – espiritual y el plano de lo viviente ( fÃsico-orgánico) es permanente y de doble vÃa.
A los 35 años aparece otro nacimiento a través de otra crisis biográfica. Todas estas crisis, hasta los 42 años, suelen ir pasando muy desapercibidamente.
A partir de los 42 años, se transforman éstas crisis en situaciones más profundas. La confrontación es mayor y la tensión de los núcleos biográficos no resueltos aumenta, demandando atención a través de lo emocional o bien de lo orgánico.
En este periodo de la biografÃa se acentúa el desarrollo de ese «yo» biográfico se pregunta asà mismo si realmente está cumpliendo sus ideales, si está en el sitio espacio-temporal que le corresponde, si está ejerciendo su condición original.
En este periodo, la resolución de este conflicto es muy importante ya que inaugura la tercera época en la vida, - que va de los 42 años hasta el final- lo espiritual adquiere mayor protagonismo.
Asà como en le primer perÃodo del nacimiento a hasta los 21 años, está más ausente- dela conciencia, este aspecto −ya que está más dedicado en la construcción de lo fÃsico−, en la tercera etapa, la parte fÃsica y anÃmica han gestado y definido sus formas básicas, brota el aspecto más espiritual del ser humano. La búsqueda del sentido de la vida.
Si a los 42 años no se han resuelto adecuadamente muchos conflictos que debieran haberse desenvuelto en etapas anteriores, biográficamente pueden aparecer enfermedades orgánicas tales como infartos o neoplasias, o a nivel de los sentimientos, cuadros patológicos de depresión o menos intensos, como el tedio, la sensación de vacÃo o de sin sentido de la vida.
Crisis biográficas.
Hasta los 50 años se pueden arrastrar artificialmente todas estas crisis ( como si no pasara nada ) y parece que se vive una vida plena.
A partir de esta edad comienza un declive de lo biológico. Este declive hace referencia a lo siguiente: las fuerzas creadoras delos órganos y mantenedoras de las formas y funciones orgánicas, se emancipan parcialmente de ésta actividad en lo corporal y se desplazan a un nivel mas sutil. La vida interior adquiere mas profundidad y protagonismo, al estar vigorizada por éstas fuerzas generativas.
Todas las fuerzas que participaron en etapas anteriores, ahora se liberan generando un proceso de expansión de la conciencia que, si la persona está sensible, puede aumentar su capacidad cognitiva, creativa, de autopercepción y orientación de sà misma. Si esta vÃa no está activa, entonces, el aspecto corporal adquiere más importancia, generando una autopercepción demasiado exagerada. De esta manera, se percibe demasiado todo lo que es la decadencia orgánica, sin acompañarse de un necesario crecimiento en lo espiritual. En este caso, el ser humano se sitúa de una manera rectilÃnea, y en los próximos años a la decadencia de lo orgánico acompaña un crecimiento leve de lo interior.
Por ejemplo, desde los 49 años, como toda la organización cardiaca respiratoria se libera, la persona queda más susceptible a sufrir problemas cardiovasculares porque es un momento en que los órganos están más desprotegidos y todas las fuerzas que los protegÃan ahora están dirigidas hacia la conciencia.
En esta época de la vida son más acusadas las preguntas en torno a la valoración de la vida en sà misma. A partir de los 49 años se llega a una cima, desde la cual se puede observar el camino recorrido y ver las cosas en perspectiva real. A partir de este momento se relativizan los puntos de vista, con una óptica temporal. Aquà convendrÃa que la persona hiciera miradas retrospectivas, para analizar las trayectorias de la vida emocional y anÃmica, ya que es necesario cerrarlas como capÃtulos para abrir espacio a nuevos procesos.
De no ocurrir estas transformaciones dentro de la conciencia, se van arrastrando procesos del pasado y el desarrollo se hace pesado. Todo esto se puede traducir en vivencias corporales y anÃmicas, lo que, a su vez, intensifica la patologÃa orgánica que en ese momento se pueda padecer.
De hecho, en otras culturas, estas tres épocas de la vida siempre aparecen diferenciadas claramente. Por ejemplo, para los hindúes, la primera época es la de crecimiento, la segunda la de la actividad y proyección de la vida, y la tercera, la búsqueda de sà mismos.
En nuestra cultura tenemos un desarrollo bastante rectilÃneo de estos procesos y los marcamos con la entrada y salida de la vida productiva. Las crisis aparecen nombradas muy desdibujadamente, incluso por la psicologÃa o la psiquiatrÃa. Muchas veces estos procesos que no encuentran una canalización adecuada, son tratados sin mirar en qué momento están aconteciendo. Si el conflicto se contextualizara en este perfil biográfico, se podrÃan entender los procesos no resueltos en algún momento de la vida, y analizar qué objetivos se deberÃan desarrollar que no se lograron en su tiempo, se aplazaron, o se fueron arrastrando ya actúan como núcleos desencadenantes.
A partir de los 49 años, comienzan a figurarr preguntas importantes, en la conciencia, que requieren respuestas coherentes y sinceras. De lo contrario, surge un desajuste importante entre lo espiritual, lo anÃmico y lo corporal,creando las condiciones para cualquier patologÃa orgánica o anÃmica.
¿Qué patologÃa podrÃa corresponder al área espiritual? PodrÃa ser la patologÃa del «yo» que ha perdido interés en lo evolutivo, y esta inmersa en el tedio, la neurosis del vacÃo o una pérdida total del sentido de la vida.
Es importante considerar estas correlaciones entre la vida corporal y la anÃmica, para ampliar el paradigma vigente, porque en la solución de las crisis no se trata simplemente de cuestiones simplistas tales como de administración de fármacos o un manejo de técnicas psicoterapéuticas o cognitivas.
Las crisis son grandes oportunidades de crecimiento. La vida tiene cimas y valles como el perfil de la tierra y estas crisis son grandes oportunidades en la cual lo espiritual y lo anÃmico están muy cerca, intersectándose dentro de la misma corporalidad. Estas crisis tienen la misión de romper esquemas del pasado y dar pie a nuevas perspectivas y renovaciones.
La enfermedad, entonces, aparece como una oportunidad de pedagogÃa, al generar un lÃmite, un obstáculo que permita la re-flexión y, a partir de ahÃ, un encuentro consigo mismo, u otro nacimiento más definitivo: el nacimiento conciente en lo espiritual.
Somos cada vez más individuos auto-fundados, como nunca antes en la historia. Por ello resulta bueno tener estos perÃodos de reflexión, de revisión biográfica y de reestructuración, percibiéndonos como entidades espirituales que vivimos en esa doble polaridad, lo espiritual y lo corporal.
También podemos ver como la humanidad, como una entidad con lÃnea biografica propia, y observar su desarrollo a través de perÃodos o etapas biográficas de crecimiento y de transformación: la infancia, la adolescencia…. Por ejemplo, en la antigua India, el yoga tenÃa la misión de dominar el cuerpo fÃsico, semejante a lo que ocurre durante el primer septenio de la vida.
Ahora asumimos que el cuerpo fÃsico funciona sin nuestra intervención. Es un logro que incorporamos, para dedicarnos al desarrollo de nuevos propósitos. Ahora ya hemos pasado esas antiguas fases de dominar el cuerpo fÃsico( etapa infantil), y estarÃamos actualmente en un desarrollo de la segunda etapa de la biografÃa: de la explosión de lo anÃmico.
A este momento evolutivo le corresponden un nuevo tipo de patologÃa. Cambia la forma deenfermarse. Por ejemplo, en el siglo XVIII existÃan enfermedades colectivas como las histerias y ya a comienzos del siglo XX, casi son anecdóticas. Ahora las patologÃas son más individuales: depresiones, Fibromialgia, neoplasias.
Antiguamente existÃan las enfermedades febriles e infectocontagiosas( como ocurre en la infancia ) que dominaban los perfiles geográficos y sociales (pestes y grandes epidemias), pues ahora son enfermedades más del individuo, del «yo» (como la anorexia, la fatiga, el cáncer, toda ellas enfermedades crónicas).
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Al inicio de esta intervención, dije que un médico en el siglo XVII ni se hubiese planteado una pregunta que disociase el cuerpo del alma porque entonces, se tenÃa una visión global del ser humano. La persona no se acababa en la piel, sino que sus contornos eran difusos y se confunden con el resto del universo.
Actualmente se requiere dedicar más atención al «yo» pensante y consciente. Se necesitarÃa una higiene de lo espiritual, una ciencia de la salud ( y no solo dela enfermedad) en lo corporal, en lo emocional y en lo dimensión espiritual del ser humano. Se requiere que podamos redescubrir y conocer las formas y las leyes de la vida, de la biografÃa, y poder actuar coherentemente con las necesidad que cada etapa biográfica propone.
Tenemos que entender que la enfermedad es parte de este lenguaje, de este juego entre el cuerpo y la emotividad, y comprender que no es simplemente un órgano que falla o deja de funcionar correctamente, o bien mas puerilmente dicho, un chip que se debe cambiar.
El modelo del cuerpo-prótesis y del cerebro-chip.
No somos vehÃculos mecánicos que con una reparación de lo estropeado sea suficiente para restablecer lanormalidad, digo normalidad, pero aún hemos de ir de la Normalidad hacia la Salud. Debemos considerar la parte mental en relación con lo corporal y en relación con nuestros desarrollos biográficos.
El ser humano se configura en su forma exterior, asÃ: una parte neurosensorial, ( cabeza )una parte rÃtmica ( torax ) y una parte que va hacia el mundo ( las extremidades ). Tiene una estructura ternaria que se repite constantemente (por ejemplo, frente, nariz y boca), en los huesos (la diáfisis, la hipófisis y el cartÃlago), etc. Es la escritura en lo orgánico de la trÃada : Espiritu, Alma y Cuerpo.
This post was written by jramon (contact) on Enero 25th, 2007 at 1:44 pm and was filed under General. Permalink to: Emociones y Salud.
INTRODUCCION.
El exceso de especialización en Medicina, aportó múltiples soluciones, mejoro y amplio el marco conceptual. Pero a su vez se crearon nuevos problemas al centrar el campo de observación sobre las partes del organismo sin considerarlo como un todo.
El organismo Humano, es múltiple complejo y sistémico. Requiere un abordaje en dos planos:
La Medicina Integrada, pretende dirigir una mirada al Ser Humano, que lo contemple en lo global y en lo parcial. En lo fÃsico-vital y en lo anÃmico-espiritual.
En la actual época de la información y de la globalización, La Mi se pretende instalar como lÃnea de pensamiento que articule las partes del organismo y sus interrelaciones complejas. Entendiendo la enfermedad como una disfunción del todo y no únicamente dl órgano afectado.
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CONCEPTOS
La Medicina Integrada no pretende atenuar el sÃntoma, sino encontrar su causa, considerando a los órganos individualmente y sus niveles complejos de interrelación.
Muchas enfermedades crónicas, y los modelos emergentes como FC y FM, desbordan la visión segmentada y reductora, que la especialización hace del organismo.
Ampliar el enfoque sin perder profundidad, es la pretensión de un modelo integrado de Medicina, mas acorde con la evolución del pensamiento en los albores del S XXI.
La Medicina Integrada apuesta por el pensamiento complejo, superando los obstáculos que impone el pensamiento único en medicina.
compendia diversos saberes médicos, que incluyen: la medicina especializada, la cual es ampliada y complementada, por conocimientos provenientes de otros modelos media os tales como : HomeopatÃa, Electro acupuntura de Voll, Ortomolecular, Biorresonancia, Medicina Antroposófica, HomotoxicologÃa, Terapia Neural, y diversos conocimientos provenientes de la BiofÃsica aplicada.
This post was written by jramon (contact) on Diciembre 13th, 2006 at 5:10 pm and was filed under General. Permalink to: Medicina Integrada.
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